Edición 022 · 08/06/2026

El verano más peligroso para quien cuidas

Calor, deshidratación y un sistema que falla: esto es lo que puedes hacer esta semana.

Hola,

Cada lunes, A Cargo llega con algo concreto: una ayuda que probablemente no estás cobrando, una herramienta que puede hacerte la semana más llevadera, y algo para ti —no para tu familiar, para ti.

Esta semana: por qué los cuidadores mayores de 65 años son los que más se caen por las grietas del sistema; cómo proteger a la persona que cuidas del calor de junio con medidas concretas y sin complicaciones; y una mirada honesta a lo que pasa cuando cuidas sola y nadie te cuida a ti.


La ayuda que no estás cobrando

Si cuidas y tienes más de 65 años, el sistema te ha olvidado dos veces

Hay un perfil de cuidador que casi nunca aparece en las campañas institucionales ni en los folletos del IMSERSO: el de la persona mayor que cuida a otra persona mayor. Una mujer de 70 años que cuida a su marido de 75. Un hombre de 68 que lleva años siendo el apoyo de su madre de 91. No son casos raros. En España, son decenas de miles de personas.

Un estudio publicado esta semana en la Revista Española de Geriatría y Gerontología lo llama "doble vulnerabilidad": son cuidadores que, a su vez, necesitan cuidados. Tienen sus propias limitaciones físicas, su propio cansancio acumulado, su propio riesgo de caer enfermos. Pero el sistema los registra únicamente como cuidadores, no como personas con necesidades propias. Y eso tiene consecuencias muy reales: no reciben valoración de su situación personal, no se les ofrecen recursos de respiro pensados para su edad, y muchas veces ni siquiera se les pregunta cómo están ellos.

¿Qué puedes hacer si te reconoces en esto, o si conoces a alguien así? Lo primero es saber que tienes derecho a pedir una valoración de dependencia para ti misma, independientemente de que ya estés cuidando a otra persona. Son dos expedientes distintos. Puedes solicitarlo en los Servicios Sociales de tu ayuntamiento o a través del sistema SAAD (Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia). Si ya tienes una valoración en curso para la persona a la que cuidas, puedes aprovechar ese contacto para preguntar expresamente por tu situación. Nadie va a hacerlo por ti si no lo pides, y eso no es justo, pero es la realidad con la que trabajamos. Esta semana, si estás en esa situación, escríbelo en el papel: "quiero que me valoren a mí también." Es el primer paso.


La herramienta del lunes

Cómo preparar la casa para el calor en menos de una tarde

No es una app. Esta semana la herramienta es una lista, porque a veces lo más útil es lo más sencillo. Con las temperaturas que ya estamos viendo en buena parte de España en este inicio de junio, la deshidratación y el golpe de calor son riesgos reales para las personas mayores, y los cuidadores familiares son la primera línea de prevención.

La directora médica del Grupo Cinfa lo deja muy claro: la medida más importante es aumentar la ingesta de líquidos, siempre que no haya una contraindicación médica (como insuficiencia cardíaca o renal que limite los líquidos). El problema es que las personas mayores sienten menos la sed, así que no van a pedirte agua aunque la necesiten. Tienes que ofrecerla tú, de forma activa y frecuente, sin esperar a que la pidan.

Aquí tienes la lista concreta para esta semana: ofrece líquidos cada hora durante las horas de calor, no solo agua (caldos fríos, infusiones tibias, frutas con alto contenido en agua como sandía o melón cuentan). Cierra persianas y ventanas antes de que suba el calor, y ábrelas por la noche para ventilar. Evita salir entre las 12 y las 17 horas si no es imprescindible. Vigila señales de alerta: confusión repentina, piel muy seca y caliente, dejar de orinar o orina muy oscura. Si aparece cualquiera de esas señales, es urgencia médica, no esperes a ver si mejora. Y por último: comprueba que el ventilador o el aire acondicionado funciona ahora, antes de que lo necesites a las tres de la tarde de un miércoles de julio.


Algo para ti también

El sistema falla. Eso no es culpa tuya, pero te cae encima a ti

Esta semana se ha publicado en 65yMás una carta al director que dice algo que muchos cuidadores piensan pero casi nunca dicen en voz alta: las condiciones de vida para los mayores dependientes han evolucionado, pero no precisamente en un sentido amable. Más años de vida, sí. Pero con menos apoyos reales, más burocracia, más listas de espera, y más peso echado sobre las familias —y dentro de las familias, sobre una persona concreta, que casi siempre eres tú.

Leer eso puede doler o puede aliviar, según el momento. A veces necesitas que alguien lo nombre: el sistema tiene grietas enormes, y tú estás tapando esas grietas con tu tiempo, tu cuerpo y tu energía. No porque seas la más fuerte, sino porque estás ahí y no hay nadie más. Eso no es un mérito que hay que celebrar. Es una situación que habría que cambiar. Y mientras no cambia, tú sigues.

Lo que sí puedes hacer esta semana, y te lo digo en serio, es decirle a alguien de tu entorno exactamente cómo estás. No el resumen optimista. No el "vamos tirando." Lo real. Cuántas horas llevas sin dormir bien. Cuándo fue la última vez que saliste sola. Qué es lo que más te pesa ahora mismo. No porque esa persona vaya a solucionarlo, sino porque nombrarlo en voz alta es una forma pequeña pero real de no desaparecer del todo dentro del rol de cuidadora. Sigues siendo una persona con necesidades propias. Que no te lo hagan olvidar.


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Fuentes