Edicion 019 · 11/05/2026

¿Cuánto pagas por la residencia?

En Navarra cambian las tarifas. Y un proyecto para cuidadores que se sienten solos.


La ayuda que no estás cobrando

Si tienes a alguien en la Residencia José Ramón Zalduendo de Caparroso (Navarra), esto te afecta directamente.

El Ayuntamiento de Caparroso acaba de aprobar de forma definitiva una modificación en la ordenanza fiscal que regula las tasas de esta residencia pública de mayores. En cristiano: han cambiado oficialmente lo que cobran por estar allí. Esto significa que si tu familiar está en ese centro, o estás en lista de espera, el precio que tenías en la cabeza puede haber cambiado. No es un rumor ni un borrador: es una aprobación definitiva publicada en el Boletín Oficial de Navarra el 11 de mayo de 2026.

¿A quién afecta? A las familias de personas mayores que estén usando o vayan a usar la Residencia de la Tercera Edad José Ramón Zalduendo, gestionada por el Ayuntamiento de Caparroso, en Navarra. Las tasas de las residencias públicas municipales se calculan normalmente en función de los ingresos de la persona mayor y, en algunos casos, también de su patrimonio o el de la unidad familiar. Cualquier cambio en esa ordenanza puede traducirse en una factura mensual diferente, para arriba o para abajo.

¿Qué hacer ahora mismo? Si tu familiar está en ese centro, llama directamente a la residencia o al Ayuntamiento de Caparroso y pide que te expliquen cómo te afecta la nueva tarifa. Solicita la información por escrito. Si notas que la nueva liquidación no cuadra con lo que te explicaron, tienes derecho a pedir una aclaración formal. El texto completo de la modificación está disponible en el BON (enlace en fuentes). Para el resto de residencias públicas de Navarra, la gestión de tasas depende de cada entidad titular, así que si tienes dudas sobre otros centros, el punto de partida siempre es el órgano gestor del centro concreto.


La herramienta del lunes

Proyecto "Soledad No Deseada" — Fundación Alzheimer España

No es una app ni un gadget. Esta semana la herramienta es un proyecto nacional activo al que puedes apuntarte ahora mismo, y que puede marcar una diferencia real si llevas tiempo sintiéndote muy solo en todo esto.

La Fundación Alzheimer España ha puesto en marcha el Proyecto Soledad No Deseada, dirigido específicamente a cuidadores mayores de 65 años que cuidan a alguien con Alzheimer u otra demencia y que se sienten solos en esa labor. Es gratuito, es nacional (no tienes que vivir en ninguna ciudad concreta) y está pensado exactamente para el perfil de cuidador que más invisible suele quedar: el que cuida siendo ya mayor, con menos red de apoyo, con menos energía para pedir ayuda y con la sensación de que nadie entiende lo que está viviendo.

¿Cómo participar? Entra en alzfae.org/proyecto-soledad-no-deseada (enlace directo en fuentes) y rellena el formulario de contacto o participación. Si no te manejas bien con el ordenador, pide a alguien de confianza que lo haga contigo: merece la pena. El proyecto está activo y buscando participantes, así que es un buen momento para dar el paso. Si tienes más de 65 años, cuidas a alguien con demencia y te sientes solo, esto está hecho para ti.


Algo para ti tambien

Un huevo al día. En serio.

Esta semana hay un estudio que merece un minuto de tu tiempo, no solo por lo que dice sobre quien cuidas, sino por lo fácil que es aplicarlo. Investigadores de la Universidad de Loma Linda (Estados Unidos) han publicado datos que asocian el consumo de un huevo al día, al menos cinco días a la semana, con un menor riesgo de ser diagnosticado de Alzheimer en personas de 65 años o más. No es una cura, no es magia, pero es una asociación estadística con un alimento que ya tienes en casa, que es barato y que puedes incluir sin cambiar toda la rutina.

¿Por qué te lo cuento a ti? Porque si cuidas a alguien mayor, tú también tienes una edad. Y muchas veces te ocupas de que él o ella coma bien, pero te saltas el desayuno o comes lo que queda. El huevo es proteína, es colina (que tiene relación directa con la salud cognitiva), es rápido de preparar y no cuesta casi nada. Tortilla francesa, huevo cocido, revuelto de lo que tengas. Cinco minutos. Cinco días a la semana. Para los dos.

Y si te parece una tontería aplicar esto al cuidado, piénsalo así: llevas meses o años pendiente de los fármacos, las citas, los trámites y el estado de ánimo de otra persona. Dedicarte diez segundos a pensar en tu propio desayuno no es egoísmo. Es sostenibilidad. No puedes cuidar desde el vacío, y tu cerebro también necesita que alguien lo cuide. Hoy ese alguien tienes que ser tú.


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Fuentes